Los inversores de riesgo están cautos. Saben que las subas y alzas de cada día no marcan tendencias y que todos sus cálculos pueden fracasar ante cualquier cambio de humor de Donald Trump, un factor imprevisible. Los operadores darían la vida por saber lo que piensa el presidente norteamericano porque con “inside information” podrían hacer fortunas en los mercados de riesgo.
Es tan complejo razonar en medio de estas marchas y contramarchas que nadie pudo sospechar que el ETF (índice de China) ayer subiría 2,4% mientras era castigada por los aranceles norteamericanos. Pero la respuesta a ese gravamen fue sofisticada. Los chinos eligieron una serie de productos para gravar y auditorías sobre empresas norteamericanas que operan en su país. El mercado ve esta pulseada como una próxima negociación para evitar una guerra comercial profunda que desgaste a ambas partes.
A Trump lo amenaza un recrudecimiento de la inflación y una persistencia de tasas altas en Estados Unidos que perjudica abiertamente a los deudores hipotecarios, un segmento de votantes de peso. El encarecimiento de la vivienda es una de las grandes preocupaciones de los norteamericanos.