“Gracias por permitirme vivir este momento en medio de este caos”, dice Wos mientras toma un poco de aire, mira a la multitud que se juntó bajo sus pies y se cuelga una guitarra. Aunque asociada a La Paternal, la cancha de Argentinos Juniors queda estrictamente en Villa General Mitre: aquí es donde el artista alcanzó status de estadio y a la vez corona un mes histórico para el rap argentino, iniciado con la serie de Duki en Vélez.
El de la guitarra, para acompañarse en la punk pistolera “40″, no fue un gesto complaciente a la tribu rockera que lo adoptó desde temprano, sino que tiene que ver con sus raíces, con el bagaje desde donde moldea su estética, esa que le valió no pocas acusaciones de ser conservador en su audio.
Pero a diferencia de muchos de sus pares generacionales, que arrancaron su transición como artistas rapeando sobre una pista y ahora en el vivo se presentan al frente de bandas de rock, Wos nunca escondió su manera de ser, desde su primer recital (febrero de 2019, en el Cosquín Rock y en paralelo a su último año como freestyler de batallas) que se lo ve saltando adelante de una formación tradicional de bajo, batería, guitarra y teclados.