Platense ante el deseo de un Maracanazo

La noche del 27 de mayo de 2026 fue hermosa para el pueblo calamar. El «Zapiolazo» frente a Corinthians en São Paulo, dos goles de un entonces indiscutido y hoy relegado Franco Zapiola, para clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores de América. Y para vengar el 0-2 en Vicente López, dominio sin premio ni efectividad. Tres meses, un cambio de técnico y una pantalla superados, Tense volverá a jugar en suelo brasileño. Esta vez, en Río de Janeiro y en un verdadero templo del fútbol como el Maracaná.

Cierto, Fluminense -cuarto en el Brasileirão, invicto durante el breve pero virtuoso ciclo de su entrenador Marcão, sustituto de Luis Zubeldía desde agosto- no es Corinthians (undécimo, a siete puntos del descenso y a 2800 millones de reales de saldar su deuda total). Si el texto difiere, mucho más el contexto: frente al Flu, será una serie de 180′ y no habrá mañana en caso de una caída; ante el Timão, cuatro partidos de los seis totales de la fase de grupos oficiaban de colchón.

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Los datos como predicción de la ida

Pese a todo, es posible trazar ciertos paralelismos respecto a las tendencias que podrán tomar la ida en el norte carioca y la vuelta en el norte bonaerense a partir de las comparaciones con el 2-0 en São Paulo. Un informe de Smrt Stats, empresa irlandesa dedicada al análisis deportivo y al scouting a través de los datos, señala que Platense tuvo un 23% de posesión de pelota frente al 77% de su rival; apenas logró completar 22 de sus 220 pases en el último tercio contra los 101 de 696 de su adversario; y sostuvo solo dos ataques posicionales -esto es, con el equipo rival replegado en su campo- en relación a los nueve de Corinthians. Reactividad contra proactividad.

Además, el paisaje adquiere un mayor relieve si tenemos en cuenta el aspecto defensivo: diez de veintiún recuperaciones, veintitrés intercepciones (ocho en campo rival, una decisiva en el segundo gol de Zapiola) y una cifra de 30 duelos ganados que, menor a los 58 del Timão, se entiende desde el posicionamiento medio del equipo. Nueve de los quince jugadores que vieron acción en el partido en campo propio. Bloque medio-bajo, con el «cortar y correr» (aunque sin poder finalizar) como discurso.

Datos de Platense en Sao Paulo
La red de pases de los jugadores de Platense en el 2 a 0 frente a Corinthians en Sao Paulo (Smrt Stats).

Los datos como predicción de la vuelta

Sin embargo, otra perspectiva se vislumbra si tomamos el 0-2 en Vicente López: un 57% de tenencia frente al 43% contrario y 77 de 503 pases en tres cuartos evidencian una mayor cuota de protagonismo; la paridad en ataques posicionales (dos por lado), su peor capacidad para rendir llevando la iniciativa. Tres remates al arco y dos goles de Corinthians de contraataque, frente a una línea defensiva calamar descolocada y acostumbrada a defender espacios más chicos que grandes, así lo reflejan.

Si se pone la lupa sobre la faceta sin pelota, se observa una tendencia similar a la del partido en Brasil pero a la inversa, aunque no tan pronunciada: más recuperaciones (14 contra 13) y más duelos ganados (45 ante 41), pero menos intercepciones (7 frente a 12). Matices propios, tal vez, explicables por una distancia de pase poco variable (20,2 metros vs. 20,1 del rival). Y por una red de pases estancada alrededor del círculo central.