Tras la amenaza directa de Donald Trump a Teherán y su pedido de “rendición incondicional”, la guerra entre Israel e Irán entró hoy en un terreno de máxima tensión que puede derivar en una ampliación del conflicto y hasta la caída final del “régimen de los ayatolá”.
Alí Jamenei está en la mira. El líder supremo iraní, escondido en algún búnker junto a su séquito de guardaespaldas, fue amenazado en forma directa por el presidente estadounidense.
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“Sabemos exactamente dónde se esconde el llamado ‘Líder Supremo’. Es un blanco fácil, pero está seguro allí. No vamos a sacarlo (ímatarlo!), al menos no por ahora. RENDICION INCONDICIONAL!“, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
Por si quedaba alguna duda, se trató de un involucramiento total de la Casa Blanca en el conflicto. Trump no solo respalda el objetivo israelí de aniquilar el potencial nuclear iraní, sino que además amenaza al poder político para abrir el camino a un derrocamiento del gobierno de los ayatolás.
De hecho, esta semana trascendió que el propio Trump había vetado un plan israelí para matar a Jamenei. Pero hoy se conoció que su rechazo fue solo “por ahora”.
“El objetivo de mínima de Israel es la destrucción del poderío nuclear. El de máxima es el cambio de régimen”, dijo a TN el analista internacional Mauro Enbe.
El peligro de una regionalización de la guerra
Pero Irán no suele aceptar amenazas, aunque toma nota. “El programa nuclear de Irán puede terminar gravemente dañado, pero también puede llevar a quienes toman las decisiones a utilizar los activos que aún quedan como armas”, advirtió a TN el analista Ali Vaez, especialista en temas iraníes del Crisis Group, una ONG internacional encargada de la resolución de conflictos.