La selección argentina goleó a Kazajistán y jugará la semifinal del Mundial de futsal

Cuando comenzaron a sonar los himnos en Uzbekistán la premisa fue clara: la selección argentina era muy visitante ante Kazajistán en el duelo que definió al último semifinalista del Mundial de futsal en el Humo Arena de la ciudad de Taskent. La ovación del público presente hacia Higuita, el histórico arquero kazajo que llegó a los 300 compromisos oficiales con el equipo nacional marcó que además de talento, la Albiceleste debía enfrentar a un equipo con mucha experiencia internacional.

Si bien la primera chance para abrir el marcador llegó a través de la creación del capitán del combinado de Kaka, los sudamericanos respondieron de inmediato con una clara sociedad conformada entre Claudino Taborda, pero el destino de la pelota concluyó por encima del travesaño.

Después de 7 minutos de pura intensidad y especulación, Matías Lucuix decidió enviar a la cancha a Arrieta, para que el zurdo intente sacar la primera ventaja con su notable pegada de media distancia. También contó con el apoyo de Borruto, quien se encargó de descargar en su función de pivote para generar espacios dentro del área adversa.

Como los asiáticos apelaban al riesgo constante por las salida de Higuita en la gestación de la ofensiva, los criollos debía tener paciencia para cortar alguno de los ataques y capitalizar la soledad del arco; pero el trabajo no era sencillo. La figura de Kazajistán abastecía a Leo, Birzhan Orazov y Douglas Junior; quienes tuvieron claras situaciones para romper el cero, pero las notables respuestas de Nicolás Sarmiento evitaron los gritos ajenos. Incluso en el cierre de la etapa inicial, el palo salvó a los argentinos y lo que necesitaba el combinado nacional era la llegada del descanso para replantear la estrategia.

La esperanza llegó en los últimos dos minutos, cuando Kazajistán llegó a la quinta infracción y quedó a una falta de cometer el penal largo que le podría cambiar el destino del choque. Sin embargo, los de amarillo mostraron rasgos de inteligencia al bajarle el ritmo al partido y evitaron el juego brusco. La primera etapa se fue sin emociones, pero con mucha tensión.