Es el último viernes normal del año en La Plata. El próximo será Nochebuena y el siguiente, el día final de 2021. El centro está revolucionado porque desde las diez de la mañana hasta el comienzo del sábado se desarrolla “La noche de los descuentos”: son las vísperas de las fiestas. Juan Pablo Desiderio se levanta temprano y se dirige a la sede del Ministerio de Niñez y Desarrollo de la provincia de Buenos Aires, donde trabaja. En su casa queda su esposa Paola González, profesora de inglés de la Escuela Secundaria N° 8 “Ing. Pedro Benoit”, con sus dos hijos: Mailén de 26 años y Mateo de 12.
Paola lleva antes de las diez de la mañana a Mailén a Cántaros, un centro de rehabilitación en Villa Elisa donde un grupo de especialistas trata su discapacidad. Regresa a su casa y recoge a Mateo que había quedado a resguardo de Carolina, su abuela. Guardan el auto en un estacionamiento cerca del centro platense, sobre la calle 48, entre la 8 y la 9, a una cuadra de la diagonal 74. El adolescente quiere comprarse un celular nuevo. Su mamá y su abuela lo acompañan a cotejar modelos y precios. Caminan una cuadra. A la segunda, Paola ya se siente descompuesta. Le dice a su mamá que se siente mal, que le duele el estómago. Se desvanece, cae de rodillas y de costado. Convulsiona. Sufre un paro cardiorrespiratorio. Después sufre otro.
Mateo llama a su papá: “Papi, vení que mamá se descompuso”. Juan Pablo se asusta y sale de su trabajo sin decirle nada a nadie. Alguien llama al 911. El hombre de 50 años tarda en llegar. La ambulancia también. El centro de La Plata es una marea de autos y de gente. A Paola, el corazón le está dejando de funcionar en un sitio inoportuno. Tiene la cara llena de sangre porque mordió los dedos de un comerciante que quiso evitar que se tragara su lengua. Su mamá y su hijo están paralizados. Nadie sabe muy bien qué hacer y el tiempo apremia.