El mercado se cargó de rumores el viernes, a partir de un altísimo volumen negociado en futuros de dólar. Pese a que fue una jornada muy positiva para las acciones argentinas y el riesgo país cayó levemente, el Banco Central vendió una cifra récord este año: USD 474 millones.
En el medio, hubo versiones para todos los gustos: algunos indicaban que muchos inversores esperan que luego del acuerdo con el FMI se abandone el esquema cambiario para avanzar con una flotación sucia y un sistema de bandas con piso y techo para el dólar. Otros aseguraban que fueron los bancos los que salieron a dolarizarse a través de instrumentos financieros sintéticos. También se mencionó el desarme de créditos en dólares, lo cual tendría impacto negativo en las reservas.
Desde el equipo económico dejaron correr todas las versiones y prefirieron no salir a contestar. “Está todo muy encaminado con el FMI, no vale la pena salir a aclarar nada, pero ninguna versión tiene sentido”, explicaron.
Más allá del DNU publicado esta semana, la extensión de las negociaciones con el Fondo tienen lógicamente inquieto al mercado. Crecen las dudas respecto al uso que realmente se le podrá dar al desembolso que apruebe el organismo y tampoco se conoce la magnitud del mismo.
Existen todavía muchos interrogantes sin respuesta. “Uno de los puntos más importantes del acuerdo será el nivel de reservas netas que se compromete a alcanzar el Gobierno. Si el nivel estipulado para los próximos trimestre es muy alto, entonces significa que podría haber cambios más o menos rápidos por ejemplo en el dólar blend, para permitirle al Central comprar más dólares”, ejemplificó Pablo Goldín, economista de Macroview.