Pasó el Gran Premio de Singapur, el más exigente de la temporada en cuanto a condiciones climáticas. Una temperatura ambiente superior a los 33 grados, humedad del 90% y más de 60° grados arriba del auto, provocaron una importante deshidratación en los pilotos, que perdieron entre 4 y 5 kilos durante la carrera; para colmo, un circuito urbano con combinación de curvas cerradas. Por esta razón todos los pilotos tuvieron una preparación especial para este fin de semana. Los corredores del equipo Williams, que tuvieron una carrera complicada -Alex Albon debió abandonar y Franco Colapinto finalizó 11° por una mala estrategia del equipo– mostraron cómo fueron sus entrenamientos previos a este Gran Premio.
El argentino, por ejemplo, hizo su primera adaptación jugando al pádel a las 18.30 hora local, en el horario de la primera y tercera práctica libre, las dos más exigentes en cuanto a las condiciones climáticas.
A pesar del intenso entrenamiento, al oriundo de Pilar le pasó factura el fin de semana, sobre todo la carrera. “No podía hablar, no es que no quería, estaba guardando energías. Lo siento, realmente no pude atacar demasiado, no me sentía muy cómodo. Lo intenté, pero fue muy difícil, no me sentía bien, pero aún así creo que estuvimos en carrera. Me duele la panza, creo que es por la bebida”, explicó en la radio del equipo tras realizar las 62 vueltas en el circuito de Marina Bay.