El mundo se levantó en contra de la reciente decisión del régimen de Irán de ejecutar a un jugador de fútbol que participó en las protestas que llevan varios meses en el país. Se trata de Amir Nasr-Azadani, de 26 años, quien este martes fue condenado a muerte, en línea con las sentencias ya ejecutadas en las últimas semanas contra los manifestantes Mohsen Shekari y Majid Reza Rahnavard.
Nasr-Azadani está acusado de un delito conocido como ‘miharebeh’, que traducido significa ‘enemistad con Dios’.
En las últimas horas tomó fuerza una solicitud de Change.org, que busca frenar la ejecución, y ya cuenta con más de 800.000 firmas. Entre los comentarios de la publicación sólo se leen mensajes de apoyo y solidaridad con el jugador, su familia y todos los que atraviesan una situación similar.
“Un valiente… ¡frenemos esta bestialidad!”, “El respeto a la vida y la justicia es lo más importante del planeta” y “La vida es un derecho inalienable… digamos sí a la vida y que terminen los abusos y las barbaries”, son algunas de las palabras que acompañan.
Otras voces se manifestaron en las redes para condenar, también, el silencio de las principales instituciones del fútbol en el mundo y de organismos de derechos humanos que han omitido referirse al caso y, por el contrario, parecen estar disfrutando de la Copa del Mundo que por estos días tiene lugar en Qatar.