El sueño de Boca empieza a tomar forma. El regreso del hijo pródigo ya no es una quimera y desde la Ribera la ilusión de poder concretar la vuelta de Leandro Paredes es cada vez más grande. Su presente casi sin minutos en Roma, su relación con Juan Román Riquelme y su amor por el club pueden ser factores decisivos. Tenerlo para el Mundial de Clubes sería la bomba que todos los hinchas desean.
Se sabe desde siempre que los caminos del mediocampista de la Selección Argentina y el del Xeneize volverán a cruzarse. Lo que pocos se animan a vaticinar es un reencuentro tan prematuro. Es que a pesar se fue hace más de una década, el futbolista tiene apenas 30 años y, esta vez, la posibilidad de que retorne al club aparece más real que nunca.
Totalmente vigente y fija en cada convocatoria de Lionel Scaloni, Paredes perdió terreno en Roma con la llegada del croata Ivan Juric al banco de suplentes, en reemplazo nada menos que de Daniele de Rossi. Sin lugar con el nuevo entrenador, hoy la pelea de atrás y por eso desde su entorno empiezan a contemplar la alternativa de un cambio de aire. Pero no para ir a probar suerte a cualquier lado. El sueño es volver a Boca.
Con más de 10 años en Europa, el mediocampista siempre manifestó que quería regresar en plenitud, y por eso el momento parece ser el indicado. De gran relación y diálogo constante con Riquelme, estuvo incluso en su despedida en la Bombonera, su retorno al club siempre estuvo latente en las charlas informales. Ahora, por primera vez, las condiciones para pasar a la acción están dadas.
También cercano a Gago, con quien compartió plantel antes de su partida rumbo a Italia, el mediocampista sabe que el DT lo quiere y que sería la figura del Boca 2025. En su última estadía en Argentina para jugar con la Selección, Paredes no pudo ocultar sus ganas de volver, y aunque cauto, reconoció: «Siempre es lindo jugar un Mundial de Clubes. Siempre la competición es espectacular, pero mucho no puedo decir, tengo que vivir mi carrera día a día».