El clima en el frigorífico Eco-Carnes (Ex Cocarsa) todavía es tenso. La mañana de hoy, jueves, amaneció con camiones de Policía, una custodia intensa con decenas de agentes de seguridad. Es que todavía quedaron coletazos de la batalla campal que se produjo ayer en la puerta de la empresa entre una patota sindical y los trabajadores de la compañía.
Mientras los dos heridos de bala, identificados como Roberto Verón y Campos Cevallos, se recuperan favorablemente en los hospitales de Pacheco y de San Fernando (respectivamente), el fiscal Oscar Núñez Barreto continúa con su trabajo para esclarecer lo que sucedió.
Según informaron fuentes de la investigación a Infobae, gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad del propio frigorífico y de la Municipalidad de San Fernando, se pudo observar que tres hombres efectuaron disparos desde el exterior de la empresa hacia el interior durante la batalla campal. Así y todo, aún no se pudo lograr las identificaciones de los tiradores. Por eso mismo, todavía tampoco se realizaron detenciones.
Una vez inspeccionado el lugar, los investigadores hallaron casquillos de bala de calibres .9 mm y .32 mm en el exterior del frigorífico. Además, se informó que en el interior del mismo se encontraron vainas de calibres .22 mm y 6,35 mm. Esta hipótesis fue descartada de manera abrupta por los representantes sindicales de los trabajadores de Eco-Carnes.
«No había casquillo de bala adentro. Los fiscales dicen lo que quieren y lo que se les ocurre.Es más, hoy esto está lleno de policías. Ayer no había ni uno entre las 6 y las 9. La policía liberó la zona, eso fue clarito«, acusó el delegado gremial de la empresa, Walter Espinosa, ante la prensa.