La Copa América sigue sin empezar para la Selección. El Mineirao esperaba ansioso ser testigo del despertar del equipo de Lionel Scaloni, pero se quedó con las ganas y la efervescencia se fue apagando al darse cuenta de que no sería posible ver algo nuevo. Lo único que no se repitió del traspié del estreno fue el resultado.Rasguñó un punto la Selección ante la combativa Paraguay de Eduardo Berizzo. Y nada más. Los cambios de Scaloni no funcionaron y con el 1-1 no despegó del fondo del Grupo B. Así, el domingo se jugará la vida contra Qatar en Porto Alegre.
Una corrida furiosa. Letal. Dolorosa. Implacable. Inalcanzable. Miguel Almirón aprovechó un hueco y aceleró. Tanto que llegó hasta el fondo para tirar el centro atrás y encontrar a Richard Sánchez, que definió de frente al arco, entrando en soledad por el medio del área. Milton Casco había quedado arriba, Leandro Paredes no pudo primero con el ex Lanús y tampoco después lo frenó Roberto Pereyra. Ni Lo Celso ni De Paul se preocuparon en el retroceso por marcarlo a Sánchez.
Eso explica el 1-0 de Paraguay. Y también es un cuadro del desconcierto de un equipo novato, inmaduro, que presentó a nueve de sus once titulares con menos de 20 partidos con la camiseta celeste y blanca y, entre ellos, cinco con menos de diez.
Es cierto que el tiempo de trabajo es poco y que el proceso de recambio lleva su tiempo. Pero esta Selección presenta fallas por momentos absurdas, de manual. Errores en los cierres, en las coberturas, distracciones infantiles… Lo más preocupante es la ausencia de un plan definido de juego. Y si lo tiene, no lo refleja.